Servicios de Inteligencia la nueva fuerza de choque...
En un mundo cada vez más interconectado y controlable tecnológicamente, la necesidad táctica se transforma y es gracias a los nuevos sistemas, la tecnología aplicada y los grandes avances técnicos que se ha creado una evolución en la metodología de combate, cambiando el paradigma, dado que los conflictos necesitan de unos nuevos recursos y diferente enfoque de las operativas especificas para el óptimo desarrollo.
Es gracias a la implementación de las mejoras técnicas tanto en los sistemas como en el alcance de las capacidades de gestión, análisis y resolución, qué el campo de batalla cambia los roles de las fuerzas armadas, potenciando cada vez más a la inteligencia y sus departamentos en activos de importancia.
Mientras que en un tiempo los servicios de Inteligencia estaban en la segunda línea, y formaban parte de un aporte y recurso a utilizar, en la actualidad no solo se depende más de ellos sino que los servicios de Inteligencia, en muchas ocasiones ejercen de fuerza de choque ya que los conflictos cada vez conllevan menos despliegues de tropas.
Ya sea por el alto coste económico del mantenimiento y sustento del personal de tropa, o por el alto coste de los complementos de seguridad, materiales secundarios y de diario, por el coste de la distribución, la logística, transporte de efectivos o por los conflictos de interés entre políticos y aliados etcétera. O bien por la eficacia de las nuevas tecnologías en referencia a bloqueo, eliminación de amenazas en remoto, o con el control táctico de la zona. Y unificando, coordinando una fuerza de instrucción y gestión con un sistema táctico menor en número pero más efectivo. Craneo un engranaje Operativo de alto rendimiento.
"Las guerras se ganarán en los despachos, y se combatirán con eficiencia y resolución"
Mi análisis final se basa en la observación evolutiva de los sistemas con potenciadores y motores con soporte de IA por lo cual creo que los futuros (cercanos) soldados, operadores serán una fuerza conjunta entre la especialidad táctica más brutal, forjados por los valores de las fuerzas especiales de antaño en pro de la posibilidad de fallo de la tecnología, junto a un conocimiento técnico y capacidad de gestión extremo, dado que tendrán el soporte tecnológico necesario para la resolución de conflictos y estrategia de combate de alta reacción y optimizado.
A la fuerza táctica tecnológica hay que sumar el factor despacho, la amenaza de la Geopolítica de alto nivel con la ventaja tecnológica, ya sea mediante infiltración por Bot o por servicios de Inteligencia con hack. Las negociaciones ya no serán iguales y los intereses políticos en las zonas de conflicto serán sin duda alterados a voluntad por aquellos que tengan no solo dotes de negociador, sino un engranaje completo y cohesionado.
Por lo que encuentro de vital importancia que olvidemos la imagen del operador como un soldado de campo curtido en el fuego de la trinchera y focalicemoslo como un técnico de comunicaciones y gestión táctica. Con lo que los sistemas formativos y la instrucción deberán cambiar para estar a la altura.
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