Una vez más la sociedad francesa sale a la calle con toda su violencia desbocada. Los extremistas revolucionarios franceses ya bien conocidos por todos atacan una vez más abanderando su violencia con el escudo excusante de una causa noble.
Mientras dicen luchar por el pueblo, y batallar contra las subidas del combustible y las injusticias de que oprimen la vida diaria, utilizan sin pensar en las consecuencias su metodología de masa violenta, destrozando las ciudades cual cáncer expandido en libertad. Desbocados arrasan incluso con la nobleza de su causa, llevando a la sociedad "común" a sentirse en medio de un conflicto que no les beneficia para nada, pues no solo se desdibuja el mensaje original, sino que las consecuencias de sus actos les dejan sin argumentos ante aquellos que proclaman la necesidad de un cambio de rumbo más estricto.
La llamada derecha la cual sin duda solo debe sentarse a observar como su "enemigo" demuestra la realidad de su bajeza y su violencia la cual avala los argumentos referentes a la necesidad de llevar el poder por su parte.
En otro aspecto estamos viendo cómo se aprovechan de la situación y el caos, aquellos seres, llamados refugiados, acogidos y un gran etcétera... Y disfrutan del caos de la ciudad y el dolor causado a los ciudadanos que luchan día a día en pro de la sociedad, la clase trabajadora ve como sus negocios son destruidos en pro de una absurda violencia que simplemente les causará más daño que defensa, aquellos que han votado a partidos partidarios de la acogida están viendo cómo están hartos de ellos y cambian de paradigma político mental. Afiliándose al movimiento político que antes combatían.
Y una vez más vemos la batalla entre la violencia partidista de la extrema izquierda y sus socios en el caos, con la estrategia silenciosa de la derecha y sus socios conservadores los cuales cada vez ganan más peso en la balanza.
Pero entre todos este caos y como resultado de esta decadencia, siempre pierden los mismos...
No solo el pueblo sale afectado sino que hay una víctima silenciosa más dura e irreparable...
La cultura, la historia, las palabras ancladas en el viento que se aposentaron en las muescas de las maderas, piedras, cristaleras, lienzo y tapices que simplemente existían para recordar al mundo la grandeza de los viejos tiempos, el orgullo del conocimiento de causa ante la superación de grandes situaciones caóticas de la historia de la humanidad...
Ese daño cultural, es irreparable, pues por mucho que se edifique de nuevo, por muy bonito que quede el paisaje, el olvido vencerá al movimiento actual... Y con el se evoca a la repetición de los grandes problemas del pasado.
Mi consejo es grita y lucha con argumentos por el bien común que quieres defender, pero piensa en las consecuencias de tus actos... El precio es demasiado alto...
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