Hay veces en esta vida en que nos caemos, terminamos en el fondo de un pozo moral bastante destructivo con nuestro entusiasmo, es entonces cuando empieza la guerra entre lo que somos y sentimos, entre lo moral y lo físico, una parte de nosotros nos hace luchar la otra nos ataca con preguntas del porque luchar, no sabemos bien porque seguimos siempre avanzando, arrastras si hace falta, buscamos una especie de faro que nos guíe a un camino mas placentero, cuando incluso aquel camino sea un puto suicidio del raciocinio, la verdad es que hay que luchar por muy imposible que se vea el camino, por muy extraño que parezca, el motivo es sencillo no hacerlo es aburrido.
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