Llevo mucho tiempo aprendiendo a vivir en completa armonía con mi dolor y mi camino, muchas veces he parado en tal senda a pensar en el porque, buscando tal vez un autoconsuelo que respondiera a las demandas de un alma cada vez mas cansada. Reconozco sin pudor que mil veces he dejado vencerme, que no solo enterré las armas, sino que les hice un santo sepulcro, lleno de esperanzas rotas o desquebrajadas por un tiempo inconstante en que la lucha sin fin, era mi única y fiel compañía. Una moralidad extravagante y complica de la que dar explicación o síntesis. Bien se y conozco a la perfección que no he aprendido todo lo que me queda por vivir, pero a mi pesar, comprendo fielmente que lo aprendido, lo conocido, vivido y luchado, puede bien servirme para intentar levantar la cabeza aun con un exceso de carga, y así luchar de nuevo. Ya no por la esperanza, el reto o el místico esfuerzo, sino por una conciencia exhaustiva de mi decisión y modo de vida. Soy de los que anota todo, de los que crea bitácora para una explosión futura, de los que ama con fervor la estrategia del combate más poderoso del hombre. Ahora mismo… mi lucha, mi guerra más próxima, es el día a día.
A fin de encontrar las respuestas o pautas a seguir, decidí hace algún tiempo, tomarme la libertad de empadronar o establecer mi campo de combate en lo que llamo mi Infierno personal, modo sintáctico de referirme a la gran lucha por la que doy todo lo que soy y aprendo lo que seré.
Por tal acto de compendio entre lucha y esfuerzo. Creo aquello a lo que me siento dispuesto.
Bienvenidos a los Versículos del Infierno.
http://youtu.be/ZS00fdI8yUM

Los versiculos mas dificles de la existencia
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